“Mercados en Equilibrio Táctico: Resiliencia de Activos en un Entorno de Expectativas Frágiles”

Abr 17, 2026

Desde Everest Investments interpretamos que el escenario actual, tanto en Argentina como en los mercados internacionales, se caracteriza por una resiliencia de los activos financieros que no responde a una mejora estructural del ciclo económico, sino a un régimen de expectativas todavía frágiles. No estamos frente a un nuevo ciclo expansivo clásico, sino ante un entorno donde la liquidez, las tasas reales positivas y la gestión activa del riesgo redefinen las reglas de inversión. En este contexto, el mercado ha dejado atrás la fase de compresión indiscriminada de riesgo y ha entrado en una dinámica donde la selectividad, la calidad de los activos y la consistencia de flujos se vuelven determinantes para la generación de retornos ajustados por riesgo.

En Argentina, la semana consolidó una mejora en las condiciones financieras, con señales claras de estabilidad de corto plazo. El rollover del Tesoro, la acumulación de reservas por parte del BCRA, la compresión del riesgo país y los avances en el frente externo particularmente con el Fondo Monetario Internacional han reforzado la percepción de sostenibilidad táctica del programa económico. Sin embargo, la dinámica inflacionaria aún evidencia inercia, lo que sugiere que el proceso de desinflación será más gradual de lo inicialmente descontado por el mercado. Esto introduce un cambio relevante en expectativas: se consolida un escenario de tasas reales positivas por más tiempo, lo que favorece estrategias de carry más disciplinadas, instrumentos indexados y posicionamientos de menor duration. En este marco, los activos argentinos han dejado de pricear un escenario de disrupción inminente y comienzan a incorporar un sendero de mayor consistencia macro-financiera, aunque todavía lejos de una normalización estructural plena.

En el plano internacional, el mercado volvió a demostrar una elevada capacidad de absorción frente a shocks geopolíticos. El episodio vinculado al petróleo y al conflicto en Medio Oriente fue rápidamente internalizado como un evento transitorio, con la prima de riesgo energético desarmándose a medida que se disipaban los riesgos de disrupción en la oferta. Esto permitió la estabilización de los Treasuries, la moderación del dólar y la continuidad del rally en equity, particularmente en Estados Unidos, donde el liderazgo tecnológico impulsado por inteligencia artificial y semiconductores sigue siendo el principal driver de mercado. No obstante, la inflación continúa siendo la variable crítica, condicionando el accionar de la Reserva Federal y manteniendo abierta la dicotomía entre recortes graduales de tasas y un escenario de “higher for longer”. Esta falta de consenso refleja un mercado que opera sin un ancla clara de política monetaria.

Un aspecto estructural relevante es el cambio en la dinámica de la renta fija global. Los bonos han perdido, al menos parcialmente, su rol tradicional como cobertura automática frente a caídas del equity. Su comportamiento está cada vez más condicionado por la evolución de la inflación, el precio de la energía y las expectativas de tasas reales, lo que obliga a repensar la construcción de portafolios desde una óptica más flexible. En este sentido, la correlación entre activos se ha vuelto menos predecible, incrementando la necesidad de gestión activa y diversificación táctica.

Desde una perspectiva de asignación de activos, el entorno actual favorece una exposición selectiva a equity global de calidad con foco en compañías con visibilidad de earnings y ventajas estructurales, crédito investment grade como fuente de carry defensivo, y una postura prudente en duration hasta que exista mayor claridad sobre la trayectoria de tasas. La energía se mantiene como cobertura macro relevante, mientras que la liquidez adquiere un rol estratégico para capturar oportunidades en eventuales correcciones. En Argentina, el posicionamiento debe continuar priorizando instrumentos de renta fija de corta y media duration, estrategias de carry ajustadas por riesgo y exposición selectiva en equity vinculada a drivers estructurales como energía.

En línea con los principios de valuación fundamental, donde el valor de los activos debe estar anclado en su capacidad de generación de flujos y no en narrativas de corto plazo , el principal desafío actual para los inversores es evitar sobrepagar expectativas en un contexto donde el mercado aún no consolida un nuevo régimen de crecimiento.

En síntesis, el mercado no está frente a una crisis, pero tampoco frente a una normalización plena. Se encuentra en un equilibrio táctico, sostenido por crecimiento resiliente y expectativas de política monetaria aún inciertas. En este escenario, el diferencial ya no está en estar invertido, sino en cómo se está invertido: la generación de alpha dependerá cada vez más de la calidad del posicionamiento, la disciplina en la gestión del riesgo y la capacidad de interpretar correctamente un entorno que ha dejado de ser lineal.