Argentina y Mercados Globales, señales de ajuste, liquidez y riesgo.

Ene 23, 2026

La dinámica reciente del mercado argentino refleja una etapa de ajuste fino del programa macroeconómico, marcada por un delicado equilibrio entre estabilidad nominal, administración de la liquidez y señales aún incipientes de tensión en la economía real. El frente financiero continúa mostrando avances relevantes, aunque con márgenes cada vez más acotados, mientras que la actividad y la dinámica de los pesos obligan a una lectura más cuidadosa del ciclo.

En el mercado cambiario, el Banco Central logró sostener compras netas de divisas, aunque con una reducción significativa en los montos diarios, lo que sugiere una menor holgura en la oferta estructural de dólares. La suba del contado con liquidación y la ampliación de la brecha hacia niveles cercanos al 6% refuerzan esta lectura. Si bien no implican un quiebre del régimen, sí evidencian una mayor sensibilidad a expectativas y flujos, en un contexto de administración cambiaria más fina. El bajo volumen en instrumentos USD linked y en Lelink de corto plazo confirma una participación más selectiva del sector oficial en la curva.

En este marco se inscribe el canje del Tesoro sobre la Lelink D30E6, orientado a extender vencimientos hacia febrero, abril y junio. La adhesión privada volvió a ser limitada, con inversores priorizando instrumentos a tasa fija, CER o tasa variable, en detrimento de la cobertura cambiaria implícita. La curva USD linked continúa cumpliendo un rol central en la gestión financiera del sector público, más que como vehículo atractivo para el inversor privado.

El mercado de pesos comenzó a exhibir señales más claras de tensión. Aun considerando la emisión asociada a las compras de dólares, las tasas overnight retomaron una tendencia alcista, reflejando un manejo de liquidez más ajustado. La curva de tasa fija permanece invertida, con rendimientos elevados en los tramos cortos, lo que sugiere expectativas de normalización monetaria gradual, aunque todavía frágil. La caída de la caja del Tesoro a mínimos de más de un año y medio refuerza la necesidad de un mayor protagonismo del mercado primario como fuente de financiamiento.

En los mercados de activos locales se observa un desacople relevante. Los bonos soberanos en dólares continúan con un desempeño errático y rezagado frente a otros emergentes, condicionados por factores técnicos, percepción de riesgo país y ausencia de catalizadores de corto plazo. En contraste, el equity local muestra una resiliencia destacable, con subas significativas en dólares, apoyadas en flujos selectivos y una lectura más constructiva del escenario de mediano plazo para ciertos sectores.

El mercado primario se consolidó como un pilar central del esquema financiero. Desde octubre, las emisiones corporativas y provinciales superaron los USD 7.000 millones, con colocaciones bajo ley extranjera y liquidaciones parciales en el mercado local que aportaron oferta genuina de divisas. Este proceso refuerza el rol del mercado de capitales como canal para reducir presiones fiscales y cambiarias, y mejora la coordinación entre financiamiento público y privado.

En el frente externo, el superávit comercial cerró 2025 en niveles sólidos, aunque inferiores a los del año previo. La combinación de exportaciones con crecimiento moderado y una recuperación gradual de las importaciones anticipa una menor holgura hacia adelante, especialmente si la actividad consolida una fase de expansión. El colchón externo sigue siendo relevante, pero ya no holgado.

La actividad económica continúa transitando una recuperación heterogénea y sectorial. Si bien el EMAE registró caídas mensuales recientes y el primer dato interanual negativo desde 2024, el arrastre estadístico mantiene un crecimiento positivo para 2025 y prácticamente neutro para 2026. La mejora sigue siendo frágil y dependiente del crédito, aunque diciembre habría mostrado algunos indicios preliminares de estabilización.

Desde el plano regulatorio, las recientes decisiones del Banco Central en materia de precancelación de deuda externa corporativa y los avances de la CNV en instrumentos de financiamiento inmobiliario constituyen señales constructivas para el desarrollo del mercado de capitales, aunque su impacto deberá evaluarse con cautela. En paralelo, el posicionamiento de Argentina en la agenda de minerales críticos introduce un vector estratégico de largo plazo con potencial para redefinir el perfil exportador y atraer inversión extranjera directa.

En el plano internacional, el inicio de la semana estuvo marcado por baja liquidez y mayor aversión al riesgo, amplificada por tensiones políticas y comerciales entre Estados Unidos y Europa. Las bolsas europeas y los futuros de Wall Street operaron en baja, mientras los mercados comenzaron a revalorizar el riesgo político como variable central. Asia sumó incertidumbre desde Japón, aunque los movimientos en bonos fueron interpretados como ajustes tácticos más que estructurales.

Hacia la segunda mitad de la semana, el clima financiero mostró una mejora táctica, impulsada por alivios geopolíticos parciales y renovado optimismo en torno al ciclo de inversión en tecnología e inteligencia artificial. Sin embargo, el trasfondo sigue marcado por mayor volatilidad, rendimientos largos elevados y un dólar en proceso de ajuste, lo que está incentivando una diversificación geográfica más profunda de carteras, con flujos hacia Europa, Asia y, de manera creciente, mercados emergentes.