«Movimientos Globales y Definiciones para Argentina»

Dic 5, 2025

La semana dejó señales relevantes para la evolución de los mercados financieros y el posicionamiento de los inversores frente al rumbo de la política monetaria y fiscal. En un contexto donde la normalización aún es parcial y persisten desafíos estructurales, comenzó a observarse una recomposición del apetito por activos de calidad, junto con dinámicas sectoriales y regulatorias que delinean la agenda económica global y local. En Argentina, destacó la reaparición de la Provincia de Santa Fe en los mercados internacionales con una emisión de USD 800 millones a nueve años y un cupón del 8,10%, que recibió ofertas por USD 1.800 millones. Por su solidez en precio, plazo y profundidad de la demanda, la operación se ubica entre las mejores emisiones recientes del país y confirma que jurisdicciones con disciplina fiscal pueden recuperar acceso al financiamiento en un entorno selectivo.

La minería también ocupó un rol central. Glencore anunció la reactivación de Alumbrera para 2026 y confirmó su intención de adherir al RIGI con los proyectos El Pachón y MARA, que suman más de USD 13.500 millones en inversión. Este avance consolida al sector como una de las principales fuentes futuras de divisas y desarrollo regional. En el frente cambiario, el mercado comenzó a anticipar ajustes técnicos dentro del esquema de bandas. Aunque el crawling peg continúa en 1% mensual, la curva de futuros sugiere una pendiente algo mayor para evitar apreciación real excesiva y sostener la competitividad durante el proceso de desinflación. No se prevé un cambio de régimen, sino una calibración del esquema actual.

En el plano político-económico, el presidente Javier Milei ratificó la continuidad del ancla monetaria, el esquema de bandas y la intención de refinanciar los vencimientos de 2025 en el mercado. Con un riesgo país cerca de 650 puntos, el Gobierno prepara un roadshow y explora la posibilidad de un repo de USD 6.000–7.000 millones para reforzar la liquidez del programa financiero. A nivel internacional, los mercados operaron con prudencia, influenciados por datos mixtos en Estados Unidos y por la expectativa del mensaje de Jerome Powell. La combinación de contracción moderada en manufactura, leve expansión en servicios y un mercado laboral en enfriamiento ordenado refuerza la narrativa de una desaceleración controlada. En este contexto, el Treasury a 10 años retrocedió a 4,04%, favoreciendo estrategias defensivas en duration corta, crédito de calidad y equity global con menor sensibilidad al ciclo.

Europa mostró un desempeño heterogéneo con debilidad industrial, pero señales de recuperación en servicios hacia el cierre de la semana. En Asia, Japón sorprendió positivamente con una fuerte demanda en su subasta de bonos a 30 años, mientras que China volvió a permitir una depreciación controlada del yuan, anticipando políticas moderadamente expansivas para 2026. Entre los activos alternativos, Bitcoin registró una corrección antes de estabilizarse, el oro se mantuvo firme por expectativas de menores tasas y la plata lideró el segmento con avances significativos por su doble rol monetario e industrial. En América Latina, los spreads continuaron mejorando y el riesgo país argentino descendió hacia los 637 puntos.

La lectura integrada apunta a un escenario donde la prudencia coexiste con señales iniciales de normalización. Los mercados internacionales comienzan a reabrirse para emisores con fundamentos sólidos; la minería argentina reafirma su potencial estratégico; y el Gobierno busca anclar expectativas mediante disciplina monetaria y una estrategia de financiamiento más ordenada. Persisten, sin embargo, desafíos estructurales: la acumulación de reservas, la debilidad de la actividad interna y el limitado margen político para reformas profundas. De cara a 2026, el mercado concentrará su atención en tres variables clave: la trayectoria del riesgo país, la velocidad de la desinflación y el ritmo de ajuste cambiario. La convergencia de estos factores será determinante para evaluar la sostenibilidad del proceso de estabilización y el acceso a financiamiento externo en la próxima etapa.